Hablar de Familia y centro educativo es hablar, en primer lugar, de la responsabilidad de los padres en la educación de sus hijos, y, en segundo lugar, de la necesidad de una colaboración estrecha entre los padres y los educadores.

PARTICIPACIÓN.

La participación de los padres en la educación de los hijos debe ser considerada esencial y fundamental, pues son ellos los que ponen la primera piedra de ese importante edificio que marcará el futuro de cada ser humano.

La familia forma a los individuos desde pequeños, permite adquirir valores y facilita la adaptación a nuestra cultura y sociedad. Es el primpadres.jpger agente en la socialización inicial de los individuos, es el que marca las normas de conducta, los comportamientos y el "saber estar social" que luego en el centro educativo se ocuparán de potenciar, afianzar, reforzar e, incluso, introducir otros nuevos.

COLABORACIÓN.

Entre el centro educativo y la familia debe existir una estrecha colaboración y comunicación para lograr una visión globalizada y completa del alumno, eliminando en la medida de lo posible discrepancias y antagonismos a favor de la unificación de criterios de actuación y apoyo mutuo para conseguir el fin último de una educación intregral del alumno en conocimientos, actitudes y valores.
 
En definitiva es imprescindible conseguir trabajar al unísono en los dos ambientes fundamentales en los que se mueve el alumnado: el familiar y el escolar. De este modo, el efecto de la acción educadora resulta multiplicado y un ámbito refuerza y realimenta la actividad del otro.

 

Artículo publicado en la revista Ecuentro Educativo. 4 de Marzo de 2009.

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